Reconstrucción urgente y sin violencia

Luis Villanueva Carbajal, secretario general adjunto de la FTCCP explica sobre la coyuntura del Sector de la construcción, y de las perspectivas para los trabajadores.

 

Estamos en un momento crucial para el sector construcción: los planes de la Reconstrucción con Cambios y los Juegos Panamericanos de 2019, entre otros grandes proyectos, marcan un futuro, a simple vista, promisorio.

 

El momento actual, sin embargo, es de emergencia en el sector. Desde el lado de los trabajadores, se ha sufrido la pérdida de 100,000 puestos de trabajo entre peones, oficiales y operarios de construcción civil.

 

Las causas han sido varias: la paralización de obras por el escándalo de corrupción del caso Lava Jato, la reducción del gasto público en infraestructura como es la inejecución de presupuestos de los gobiernos locales y regionales, el estancamiento del sector inmobiliario, entre otras.

 

A la desocupación, los trabajadores deben enfrentar otros males, como las bandas delincuenciales que operan como seudos sindicatos de construcción, la mayoría con registro sindical del Ministerio de Trabajo, los cuales comenzaron a otorgarse desde 2008, a través de los denominados “registros sindicales automáticos”, en 24 horas, con solo una declaración jurada a seudas organizaciones de dudosa procedencia.

 

Los delincuentes sacaron provecho de este regalo ministerial del segundo gobierno aprista. Desde entonces, los dirigentes de la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú (FTCCP) y de sus bases sindicales en todo el país han tenido que enfrentar a estas mafias, por lo cual actualmente hay 16 dirigentes de la FTCCP asesinados.

 

Los trabajadores se oponen a los delincuentes que sacaron provecho en el segundo gobierno de Alan García.

 

Cuando los dirigentes de la FTCCP identifican y señalan a los delincuentes que fungen de dirigentes, denuncian sus fechorías y les hacen frente cuando quieren extorsionar en una obra de construcción, son asesinados, o sus casas son bombardeadas para amedrentarlos. Las prácticas extorsivas son conocidas por empresarios y profesionales del rubro, porque también las han sufrido en carne propia.

 

Como parte del trabajo de denuncia y combate de estas mafias, la FTCCP demandó la conformación y funcionamiento de la Comisión Multisectorial para hacer un estudio y diagnóstico de la violencia en obras, del que formaron parte los ministerios de Trabajo, Vivienda, Interior, Público, Poder Judicial, PNP y la Asociación de Municipalidades, entre otros. En esa mesa multisectorial surgieron diversas ideas y recomendaciones para combatir a estas mafias, como el Registro Nacional de Trabajadores de Construcción Civil (RETCC), el Registro de Organizaciones Sindicales de Construcción Civil mediante el cual se espera expulsar del sector construcción a los delincuentes y falsos sindicatos.

 

También conformamos el Consejo Permanente por la Vivienda, Construcción y Territorio (CPVCT), conjuntamente con CAPECO, y los colegios de Ingenieros (CIP) y de Arquitectos (CAP), mediante el cual hemos realizado propuestas para la Reconstrucción con Cambios.

Nuestra Federación representa a todos los trabajadores de construcción civil del país en la Negociación Colectiva por Rama que desde hace más de 15 años resolvemos en trato directo con la Cámara Peruana de la Construcción. Gracias a este derecho, los obreros de construcción civil han logrado obtener incrementos salariales reales y tangibles y mejores condiciones laborales.

 

En esta negociación prima el respeto por los derechos laborales, algo que los trabajadores de construcción civil han logrado gracias a la unidad de su organización. Este es un ejemplo de cómo con diálogo se logra beneficios para los trabajadores y empresarios a la vez.

 

Las protestas de los trabajadores solo se realizan cuando malos empresarios no cumplen con el acuerdo de estas negociaciones; muchas veces son empresas internacionales, especialmente españolas, que conforman consorcios, donde la subcontratación es un velo que esconde la flagrante violación de derechos laborales obtenidos, reconocidos por empresarios y Gobierno.

 

Para ejemplificar el tema, mencionaremos el caso del Consorcio Aguas del Oriente, que tiene una deuda millonaria con los trabajadores, tan solo en reintegros salariales desde 2015. E incumple con otorgar estos reintegros. Los obreros, con justa razón, reclaman a la Municipalidad, las autoridades locales, regionales y nacionales, pero no son escuchados.

 

En síntesis, los trabajadores no solo vivimos la violencia de las mafias delincuenciales del sector, que usan sindicatos de fachada, sino que también sufrimos la violencia de malos empresarios que no cumplen con las disposiciones legales aprobadas para el sector. Esta doble violencia debe parar.

 

Ad portas de la Reconstrucción con Cambios, señalamos que esta debe ser la línea a seguir: combate a la delincuencia y respeto a los derechos laborales de los trabajadores.